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Es
una de las pocas advocaciones de la Virgen Maria foráneas
que han encontrado cabida en la devoción de un
pueblo valenciano.
La
tradición afirma que el arzobispo de Valencia
San Juan de Ribera la regaló a Burjassot, de
la cual era su señor en 1605. La imagen es copia
de la venerada en Andújar.
Se
la venera en la ermita de San Roque, construida en 1526,
en el altar mayor de dicho templo, construido en el
siglo XVIII.
La
Virgen de la Cabeza fue proclamada Patrona Canónica
en 1926, siendo coronada canónicamente en 1927.
En
1952 fue recoronada por el párroco arcipreste
y declarada Alcaldesa Honoraria de Burjassot.
El
grabado, de autor anónimo, es del siglo XIX,
mostrando a la imagen vestida con manto que ha sido
eliminado, con gran acierto, no hace demasiados años.
Detalle anecdótico de esta imagen es el cetro
que sostiene en su mano derecha, mientras que en la
izquierda lleva al niño Jesús.
Rectificaciones al
texto, hechas por clavari 2003
La
Tradición dice que San Juan de Ribera la regaló
al pueblo, en la persona del "jurat" del Ayuntamiento,
en el año 1605. Hay una tradición estrecha
con Andujar por la advocación, pero no es ni
ha sido jamas copia exacta de la imagen de Andujar
El
altar mayor no es obra del siglo XVIII. En el año
1927 se eliminó el arco donde estaba metido el
altar de la Virgen, en el presbiterio, y se modificó
para hacer un altar barroco con camarín, que
se destruyó en la guerra civil. Se creó
un altar nuevo en el año 1943, que es el existente
ahora.
La
imagen fue recoronada tal como anotas en l952 y nombrada
alcaldesa honoraria. Pero fue recoronada tambien en
1977 con motivo de las bodas de oro de la Coronación
y ahora, el año pasado, en Septiembre de 2002
fue recoronada de nuevo y la corporación municipal
en pleno extraordinario, ratificó el titulo de
alcaldesa honoraria para la Virgen. Yo tuve el gusto
y el trabajo de pertenecer a la Comisión del
75 aniversario de la Coronación.
El
manto se eliminó en 1939, cuando, tras la guerra
civil, salió en procesión desde la casa
donde estuvo oculta. Como se escondió sin ropajes,
por comodidad, sin ropajes tuvo que salir de la casa.
Gustó tanto al clero, sobre todo, que ya no se
volvió a vestir. A pesar de que algunos mayores
de la población les costó un disgusto.
Afortunadamente, ahora, damos las gracias de que se
eliminara la vestimenta.
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