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Con los ojos todavía extasiados por el anuncio del Ángel,
María sale para atender a su prima.
En su cabeza, la corona de doce estrellas simbolizando sus
doce prerrogativa.
Su mano diestra, extendida para darnos al Dios que sujeta en
su corazón.
Imagen en la gruta de
Nazaret.
Mª.
Encarnación.
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