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La ciudad de
Berja se encuentra enclavada en la comarca de la baja Alpujarra almeriense, en
las faldas de la Sierra de Gádor. Sus tierras, según una milenaria tradición,
recibieron la Buena Nueva de manos
del varón apostólico San Tesifón, en el siglo I de nuestra era
Cuatro años después, en 1592, los ermitaños decidieron
abandonar la villa para entrar en una orden religiosa, cediendo mediante
escritura publica la ermita y la venerada imagen al pueblo de Berja, a cambio
de una limosna. Constituye este acto una de las principales claves para
entender el fenómeno de Ntra. Sra. de Gádor, pues a partir de entonces la
sagrada imagen pasaba a ser propiedad del pueblo, que celosamente velaría a
través de los siglos por el cumplimiento de lo establecido en el protocolo de
cesión. En él, los ermitaños ponían como condición respecto a los enseres de la
ermita (incluida la imagen de la Virgen) "que siempre
esten en ella en sin poderse sacar a parte alguna, ni a
la yglesia parroquial de esta villa". A la
par se constituía la Hermandad de la Virgen de Gádor, que transcurridos más de
cuatro siglos, sigue hoy aglutinando a los virgitanos en derredor de la
celestial señora.
Desde esas remotas fechas del siglo
XVI, la ciudad de Berja la venera como patrona,
pues si bien no existe Bula especial que así lo conceda expresamente,
existe un decreto expedido por Urbano VIII, que declara legítimos patronos de
los pueblos los elegidos por éstos antes del 23 de marzo de 1630, fecha para la
cual Berja llevaba más de cuarenta años proclamando el patronazgo de María
Santísima de Gádor.
La veneración a la sagrada imagen
pronto adquirió un carácter supracomarcal, que hoy mantiene, extendiendo su
"territorio de gracia" a la provincia de Almería y parte de la de Granada,
sobre todo a las localidades comprendidas en la baja Alpujarra. Muy especial
veneración le tributan desde antiguo poblaciones limítrofes con Berja, como
Adra, Dalías o El Ejido. Así lo testimonia en su Novena D. Francisco González: "es muy frecuente el número de personas de
Adra y Balerma, que vienen a este Santuario a cumplir sus votos por haberse
librado de los peligros del mar
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